Educar en el Arte

En Septiembre comencé a dar clases de Educación Plástiva Visual y Audiovisual en los cursos (desde 1º ESO hasta 4º ESO) y además doy también dinujo a 1º de Bachillerato y a 2º. Este último también tiene la asignatura de Técnicas Gráficoplásticas conmigo (no entiendo por qué no se llaman grafoplásticas). 

El caso es que antes de empezar, en verano, me paré a reflexionar sobre cuáles serían mis objetivos para esta temporada 2016 - 2017, y llegué a la conclusión de que lo que iba a hacer era "Educar en el Arte". Y subí la reflexión a un blog que hice específicamente para los alumnos y los padres: http://misclasesconluimmi.blogspot.com.es/

Parece una frase sencilla y muy obvia, pero cuando uno se plantea qué es educar y qué es Arte, la cuestión se enrevesa y se complica un poco. Así que voy a exponer cómo entiendo yo este propósito.

Educar...
 

Educar es una palabra muy bonita, y para comprender su verdadero significado es preciso acudir a la raíz, al origen. El dicionario etimológico nos dice que viene del latín educere y que significa: conducir de dentro a fuera, hacer salir. Como veis, se compone del prefijo ex- (fuera de) y -ducere (conducir, guiar), y esto nos da pistas para entender cuál es la verdadera tarea del educador: Servir de guía para sacar lo mejor del alumo. Creo que esta definición demuestra que el educador es alguien que señala lo que le ha funcionado a él durante el recorrido del camino. Señalamos lo que consideramos importante para la formación. Por tanto, el educador no debería percibirse ni entenderse como una autoridad institucional que conoce la verdad y la implanta, sino como un guía. Alguien que no adoctrina, sino que educa. Que pretende sacar lo mejor, desde dentro, hacia fuera.

...en...
 

Fijaos que no digo "Educar para el Arte", o "Educar hacia el Arte". Lo que digo es "En", como en inglés "in". Lo que significa que quiero dar las clases rodeado de Arte. El que vosotros sois capaces de generar, y reviviendo el que a mí me ha traído a este punto que sigo desarrollando. Porque el arte es un proceso, no una meta.


...el Arte.
 

Con mayúscula, porque me refiero a ella como disciplina de estudio. Esta palabra viene del latín, Ars, y en griego se utilizaba la palabra τέχνη (technè) para designar a lo que actualmente conocemos como el conjunto de artes y técnicas. En su origen, ambas palabras designaban al conocimiento adquirido que es capaz de crear aplicaciones prácticas de cualquier naturaleza, pero con el paso del tiempo la palabra τέχνη derivó palabra "técnica" (en castellano); mientras que Ars se convirtió en la palabra Arte, aludiendo a las actividades destinadas al placer de los sentidos o el intelecto. Es decir, el concepto de lo que hoy entendemos como Arte se originó para designar todo lo que fuera un aprendizaje adquirido y se empleara en aplicaciones prácticas. Lo que tienen en común el Arte y la tecnología es que son productos de una habilidad, de la creatividad, y que se basan en técnicas aprendidas.


Así pues, "Educar en el Arte" significa servir de guía para para sacar lo mejor de cada uno. Ayudaros a ser más creativos, a ser más habilidosos y a ofrecerlo al mundo.
 

Y es que la tarea de educar no es fácil. Hacerlo requiere de un grado de responsabilidad muy alto, y las consecuencias son decisivas para el desarrollo de una sociedad.

Si queremos ofrecer una educación extraordinaria, además de demostrar que el alumno es capaz de cumplir con las peticiones ministeriales, deberíamos afianzar conceptos, promover el espíritu crítico del alumno, impulsar la creatividad y activar el carácter emprendedor.

Además, es necesario explicar en las aulas y fuera de ellas nuestro cometido, dar a entender a los padres, a los profesores y alumnos que estamos buscando un objetivo, ya que así será más fácil conseguirlos. No basta con realizar una simple evaluación en la que demuestren lo que saben ese día. Si lo que queremos es generar ciudadanos críticos, creativos y activos, personas que ayuden y beneficien también a mejorar el mundo en el que vivimos, tenemos también que cambiar la manera tradicional de educar.

Ya han pasado tres meses desde que escribí esto, y veo que poco a poco van saliendo los frutos, pero no os podéis ni imaginar la cantidad de dificultades que hay entre medias. Nadie nos va a poner fácil estos caminos, quizá por eso merezca la pena recorrerlos. Para allanarlos y permitir a los que vienen detrás caminar más airosos.