El daltonsimo

John Dalton era daltónico y fue quien investigó y puso nombre al defecto de la visión que consiste en no distinguir ciertos colores. Vincent van Gogh también era daltónico. Y estoy convencido de que el Greco también lo era. Yo también. Y cada vez que lo digo la gente piensa que estoy de broma, pero es relativamente frecuente encontrar a una persona daltónica, ya que el 1,5% de los hombres lo son. Las mujeres lo tienen más difícil. Por cada 100 personas daltónicas, 98 son hombres. Asombroso. Esto se debe a que el gen portador se encuentra en la X y no en la Y. Es una historia más larga que podéis investigar aquí, lo explica muy bien.

¿En qué consiste el daltonismo?

El ojo contiene dos tipos de células para que se produzca la visión. El tipo de célula que registra el color se denomina cono, y las células que registran el clarosuro se llaman bastones. Los colores que registran los conos son: Rojo, verde y azul.

En mi caso, lo que me faltan son bastones que captan el rojo, debido a esto, a veces puedo confundirme entre un marrón y un verde, (ya que el marrón no es más que un verde con un poco de rojo) y puede que un morado lo confunda con un azul oscuro (pues el morado es azul y rojo).

Hay otros casos en los que los conos no funcionan, y la persona ve todo directamente en blanco y negro. A esto se le llama monocromatismo. Mientras que dicromatismo significa que solo ve dos de los tres colores.

¿Cómo se da cuenta uno de que es daltónico?

Hay gente que no sabe que lo es, es curioso, para saber si alguien es daltónico o no, hay muchas maneras de comprobarlo. Una de ellas es haciendo un test de Ishiara, pero en mi caso sucedió de una manera muy cómica. Mi hermano mayor (también daltónico) estaba pintando con ceras un paisaje y hacía el césped naranja. Era muy pequeño, y cuando mi madre le corregía diciendo que el césped era verde, él insistía en que era naranja. Hasta tal punto llegó la discusión que vinieron a preguntarme a mí: "¿De qué color es el césped?" "Naranja", respondí yo. Y mi madre no tuvo más remedio que reírse. Apuesto a que si le preguntas a un daltónico cómo se dio cuenta de que era daltónico te contará una anécdota parecida. No queda más remedio que llevarlo con humor.

¿Qué ventajas tiene?

Sea cual sea el caso, la ventaja del daltónico es que al no tener tantos conos que perciben el color, tienen más bastones de lo normal para percibir el claroscuro. Esto nos permite apreciar un espectro lumínico más amplio. Es decir, entre el negro total y el blanco total, apreciamos una gama de grises más amplia que una persona no daltónica, lo que me da ventaja a la hora de hacer dibujos en blanco y negro (podéis ver ejemplos pinchando en mi dossier, sección "Bellas artes").

Otra de las ventajas es que los daltónicos podemos leer el mensaje que hay en el interior de este recuadro. Los que no son daltónicos no pueden hacerlo.

Esta ventaja se tuvo en cuenta durante la Segunda Guerra Mundial, ya que dedujeron que al ver mejor los volúmenes definidos por el contraste de luces y sombras, las personas con daltonismo podrían detectar mejor el camuflaje, y con suerte, podrían salvar la vida de los otros soldados. Recientemente, un equipo de científicos de la Universidad de Cambridge descubrió que aquella teoría no estaba tan equivocada. Según los investigadores, algunas personas con disfunciones ópticas tienen mayor sensibilidad para detectar ciertos colores combinados, es decir, pueden ver lo que los demás no ven. Así, más que una carencia, la deuteranomalía (otra manera de llamar a esto) puede ser considerada como una ventaja. John Mollo, el director de la investigación concluye que: "Los nuevos hallazgos nos hacen recordar los informes de la Segunda Guerra Mundial que sugerían que los daltónicos eran superiores detectando camuflajes".

Cuando uno es daltónico, forma parte de una población muy reducida. Eso solo puede servir para ofrecer nuevos puntos de vista. De hecho el Fauvismo, que es un movimiento pictórico que aparece en 1904 más o menos, poco tiempo después de morir Gauguin explotó bastante esta faceta de inventarse los colores. Y Gauguin, sin ser daltónico, copió la manera que tenía Vincent van Gogh de poner los colores que le daba la gana. Unos son auténticos, otros no. Ahí lo dejo.

Cristo Amarillo, de Gauguin

Cristo Amarillo, de Gauguin

¿Qué inconvenientes tiene?

Tiene inconvenientes, claro que sí, pero no son tan dramáticos como la gente piensa. Leo en artículos que ser daltónico supone una dificultad en el día a día y cosas así, pero nada de eso. Como mucho puede aportar alguna anécdota graciosa de vez en cuando.

Por ejemplo, un daltónico como yo ve estas dos imágenes iguales. Pero no es la única curiosidad, hay muchas más.

En mi caso, antes de sacarme el carnet de conducir me costaba averiguar qué debía hacer frente a un semáforo intermitente. ¿Cómo le explicas esto al profesor de autoescuela? La verdad es que no hace mucha falta pararse en detalles. Una vez te das cuenta de que todos los coches siguen adelante cuando el semáforo está intermitente, el color da igual. Puede ser rojo o ámbar, no sabemos, pero pasamos con precaución. Es decir, no somos un problema en la conducción. Hemos descubierto con los semáforos que si está arriba, uno se para. Si está en medio, tenemos precaución. Y si está en blanco, seguimos. (Broma. Sabemos que el de abajo es verde.)

Otra anécdota de los inconvenientes es esta: El otro día fuimos a un circuito de karts con los amigos y antes de entrar nos explicaron que a veces sacarían una bandera roja y otras veces una verde. La roja significa "para", y la otra significa "volver a la normalidad". Cuando me monté en el coche y me sacaron la roja, yo entendí que debía seguir circulando normalmente, porque realmente no se distinguía muy bien una de otra. Se enfadaron bastante al ver que no paraba. Casi me echan.

Otra cosa que se supone que debe ser un inconveniente es la manera de vestir. Cómo combinar la ropa. La verdad es que para mí no es problema. Siempre voy con pantalón vaquero, unas botas marrones y una camiseta de otro color que ocupe todo el torso. Pero entiendo que haya daltónicos que quieran vestir bien y no puedan. He leído por ahí que hay gente que ordena su armario por colores para saber cómo conjuntarlos. En fin, aquí cada maestrillo tiene su librillo.

Y el mayor inconveniente lo encuentro en la gente que viene a dar clases de pintura conmigo. A mí me encantan los colores saturados, me transmiten más emociones y además remiten un poco a la infancia, pero entiendo que si uno va a clase de pintura quiera saber cómo pintar. La teoría me la sé de pe a pa. Primarios, secundarios, terciarios. Tono, saturación, luminosidad... Todo eso teóricamente lo domino, y lo puedo explicar con soltura, porque para mí es como una ciencia muy divertida. Pero si me dicen que saque el color carne, mejor que lo saque otro, que a lo mejor a mí me sale como a Vincent "El genio del color".

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La tecnología es un punto a favor para ayudarnos en todos los aspectos. Si reduzco la saturación de todos los colores menos los del verde, me queda esto:

Por eso me resulta mucho más fácil pintar con ordenador que con una paleta normal de las de toda la vida.

¿Tiene "cura"?

"Cura" lo pongo entre comillas porque no lo veo como una enfermedad. Al fin y al cabo el daltonismo consiste en la reducción de unas células que se llaman conos. Nos falta algo, sí. ¿Pero un manco es un enfermo? Se puede estar perfectamente sano y tener menos células que otros. Creo que el daltonismo no es una enfermedad, ya que no tiene que ver con la salud. Y la respuesta es sí, es posible resolver el daltonismo. Además hay varias opciones.

Existen gafas para daltónicos. Yo las tengo, y cuando me las puse, no lloré tanto como aparece en los vídeos, me dio por reírme, porque por primera vez vi que mi piel era naranja. Parecía que iba drogado. Aquí hay un vídeo sentimental hecho con el propósito de vender las gafas:

Pero hay que decirlo todo, no mejora la visión en un 100%, pues que la mejora en un 80% o 90%, pero todavía hay matices que no llegamos a distinguir. El funcionamiento de las gafas consiste en aplicar un filtro del color que no se vea. Es decir, si me faltan conos magentas, meter un filtro magenta. Se soluciona algo, como digo, pero incluso pudiendo resolverlo diariamente, en mi caso solo me las pongo cuando voy a pintar.

También hay avances gracias a la biotecnología. "Jay y Maureen Neitz, han encontrado una forma de implantar genes que pueden reemplazar a las proteínas que se encargan del reconocimiento de los colores en las células de los ojos encargadas de esa tarea, los conos." Podéis leer el artículo completo

Resumiendo

Como todo en la vida, ser daltónico tiene sus inconvenientes y sus ventajas. A mí me gusta serlo, me lo paso bien. Es una oportunidad para ofrecer un punto de vista peculiar y nunca me ha dado problemas en el desarrollo de mi obra, más bien al contrario. De hecho los profesores de la carrera de bellas artes se referían a mis colores como muy "atrevidos", me pedían que les mostrara mi mundo "tal y como lo veo". Y eso intento. Como podéis comprender, el daltonismo ayuda a ofrecer un punto de vista personal y único. En ciertos aspectos de la vida, que son los que a mí me interesan, son más una ventaja que un inconveniente. Y es verdad que mis colores pueden ser atrevidos. Es como tienen que ser. Para crear, hay que ser atrevido. Es necesario asumir riesgos sin temores y sin miedos. Aunque al final siempre se acabe diciendo lo mismo: "Para gustos, los colores".