PINTURAS

Hay en mí un impulso creativo que persigue retener la mirada de mis semejantes. Un deseo de capturarla y expresarla vívidamente para comprender qué hay ahí, en esa vida. Y la persona retratada, generalmente con pudor y avergonzada de mostrarse, se presta a posar porque quiere verse a través de otros, y también porque hay en nosotros un deseo de permanecer, aunque sea sobre una superficie en blanco, y de no borrarnos.

Mi afición por el retrato es la consecuencia de haberme sentido en otra dimensión cuando me quedaba paralizado contemplando un autorretrato de Van Gogh o me perdía prestando atención a la mirada misteriosa de las retratadas por da Vinci. Si consiguiera, aunque solo fuera una vez, captar esa fuerza contenida en una pupila, entonces ya podría abandonar gustosamente mi faceta de retratista. De momento solo estoy experimentando. 
 

DIBUJOS

El otro día me preguntaron para qué servía dibujar, y no supe qué responder. Quizá la soledad del artista venga de esa falta de comprensión. Ahora  puedo decir que nuestros dibujos son una ventana a nuestro mundo interior. Nos explican sin palabras lo que sentimos, nos desvelan cómo nos relacionamos con el mundo y nos muestran la situación en la que nos encontramos emocionalmente. Por eso creo que para dibujar no hace falta ni siquiera un lápiz y un papel. En cierto modo, este vídeo también es un dibujo. Lo único necesario para dibujar es un lugar donde sentarse y observar, percibir y sentir el entorno. Me he dado cuenta  de que la misión del dibujo no es el dibujo en sí, sino el mensaje que trae consigo. Nos pide que visualicemos cada elemento del mundo como una clave para conocernos mejor. Cuando miras, existes con lo que miras. Y si uno se da cuenta de eso, entonces puede transformar una foto aburrida en algo especial.

Así que emplea el dibujo como una herramienta del espíritu, sin manos, sin soportes, y deducirás que hay un sitio reservado para ti en el que elegirás ser íntegramente tú. Dibujar es básicamente eso "mostrarse y dejarse ver". 

No te escondas. Descubrirás con asombro todos los elementos que emiten vibraciones a tu alrededor, y harás lo que consideres propio con ellas. Eso es para mí dibujar.

Pero para qué sirve.

Puede servir para decorar mi casa, para estrechar relaciones con mi familia, para escenificar un mundo de fantasía, para vender productos e ideas, para educar a personas, para ponerme los pelos de punta o para algo más importante: Comer... Pero que a mí me haya servido para eso, no significa que sirva para eso. Creo que cuando uno descubre el valor de la expresión y reconoce la capacidad que tiene el dibujo para conectar directamente con los corazones y las mentes del ser humano, buscar una respuesta a esa pregunta es irrelevante.