La historia de Vlad Tepes

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Vlad Tepes, al que todos conocemos mejor como el conde Drácula, sufrió la separación de sus padres con tan solo 10 años.

Eran tiempos de guerra, y al cumplir los trece fue entregado a los turcos junto a su hermanito Radu como garantía de que su padre pagaría el tributo que exigía el gobierno.

Durante ese cautiverio aprende la lengua y religión turcas, las artes de la guerra y las costumbres del imperio, pero tras enterarse de que su padre había muerto apaleado y su segundo hermano había sido enterrado vivo en su tierra natal, reúne un ejército y deserta para conquistar su tierra: Valaquia.

Lucha con fervor, alimentado por una sed de venganza que lo impulsa a dar lo mejor de sí mismo como guerrero justiciero, pero no lo consigue, los boyardos están muy bien preparados y hay que pensar otra estrategia.

 Durante 8 años busca apoyo en las zonas limítrofes, y es en esa etapa donde muere también su madre. Cabalga por los alrededores del terreno que quiere conquistar prácticamente solo, sin familia, ya que Radu permanecerá el resto de su vida como esclavo sexual del sultán. En una de esas noches, alentado por la señal del cometa Halley, Vlad Tepes decide cruzar los Cárpatos y se lanza de nuevo a la conquista de Valaquia. Esta vez no tiene nada que perder.

Los astros le habían hablado y él había escuchado. Ahora sí, la lecha le permite hacerse con el trono y en la iglesia celebran un ritual en el que piden que la gracia del espíritu santo descienda sobre él.

Es entonces cuando sale vestido como un príncipe y a partir de ese momento comienza su brutal periodo de reinado. Lo primero que hace es exigir que le devuelvan los feudos que eran de su padre. Los propietarios ignoran la orden y la reacción de Drácula es quemar villas y castillos. Mueren alrededor de trescientos jóvenes, y otros tantos que sobreviven al incendio, son apresados y empalados.

Tras el incidente, pide que abran la tumba de su hermano Mircea para darle un entierro digno, descubriendo al ver el cadáver que su cuerpo se encuentra con los ojos quemados y la cara contra la tierra. Habían sido los boyardos los culpables de esa fechoría y toma la decisión de vengarse invitándolos a una cena donde algunos fueron calcinados y otros tantos obligados a construir el castillo de Poienari.

La escena es infernal, durante esa época ordena quemar pobres, emigrantes, judíos y gitanos. Empaló a prisioneros, hombres, mujeres, niños y a todo el que criticara el reinado del voivoda. Tras cometer tales atrocidades, finalmente, el 24 de junio 1461, consigue vengar la muerte de su padre acabando con la vida de Vladislav II, el asesino de su padre.

Para que todos pudieran ver la eficacia de sus leyes, dispuso un jarro de oro en el borde de la fuente pública como un símbolo de que en esa tierra ya no quedaba ni un solo ladrón.

Conseguía su venganza, sí, conseguía mantener el orden en su reinado, sí, pero aún le quedaba demostrar que todos los que pisaban sus tierras le obedecían. Para ponerles a prueba, seguía teniendo en mente que aún le faltaba por recuperar un pequeño terreno llamado Giurgi que siempre había pertenecido a la dinastía de los Tepes. Los turcos (que le habían apresado como rehén en su infancia) lo habían conquistado años atrás, y cuando reconquista ese terreno, las noticias llegan al sultán Mehmet II y muelen a palos al mensajero.

Drácula sabía que retar al líder de uno de los imperios más sangrientos de la historia no iba a traer situaciones agradables, por lo que tendrían que estar preparados. Es entonces cuando Vlad Tepes instruye a sus soldados en una estrategia bélica que los propios turcos le habían enseñado durante su adolescencia: .

Para llevarla a la práctica, una de las cosas que hace es conceder al clero tierras que expropia a los boyardos. La idea es abastecer las iglesias con dinero y víveres para utilizarlos luego como refugios seguros.

Mehmet II insiste en que Vlad debe pagarle sus tributos, pero al volver a negarse por enésima vez, el turco manda a cuarenta de sus hombres para tenderle una emboscada de la que sale airoso. Los arresta, los mutila y los empala sobre las ventanas de Targoviste dejándolos a la vista de cualquier turco que pretenda hacer algo parecido.

Mehmet no podía sentirse más humillado, por lo que decide contraatacar él mismo surcando el Danubio con Radu, y acompañado de 150.000 hombres más que lucharán en una batalla increíble contra los 31.000 hombres de Vlad Tepes.

Durante la batalla, Vlad recompensa a los que acaban con heridas al frente y mata a los que tengan heridas por detrás.

Se disfraza de mercader turco, y como domina perfectamente la lengua, al llegar la noche, entra en el campamento y mata a varios animales y soldados. Envenena los pozos y destruye absolutamente todo lo que pudiera ser de utilidad al enemigo, consigue debilitar al ejército turco, pero no evita que el ejército entre en Tergoviste el 11 de julio de 1462.

En ese escenario se libra una nueva batalla que acaba con dos mil hombres de Vlad, y Radu, apoyado por los boyardos que habían sido maltratados, es reconocido como nuevo voivoda de Valaquia.

Los turcos asumen la victoria y retroceden con náuseas, oliendo la descomposición de los miles de cadáveres putrefactos que había dejado Vlad en la ciudad.

Matias Corvino, rey de Hungría, está al tanto de todo lo sucedido. Nunca se había posicionado claramente a favor de ninguno de los, pero sí es verdad que había prestado apoyo a las tropas del ejército de los Tepes. Tras hablar con Mehmet II, concierta una reunión con Vlad en la que le ofrece casarse con su hija. El trato, supuestamente, se propone para afianzar enlaces de conveniencia entre ambos reinos.

Él, al verse debilitado por la derrota, accede.

En realidad todo se trataba de una estrategia que habían pactado Mehmet II y Matías Corvino para acabar con su hegemonía, y tras aceptar el trato, Vlad viaja hasta Hungría, donde lo hacerlo prisionero.                                         

Una vez encerrado en la mazmorra, su vida se vuelve todavía más miserable. Captura ratones, después de mutilarlos los pincha en bastoncillos, los empala como a los desobedientes a los que daba órdenes.

También compra pájaros a los que luego decapita o a veces tan solo adorna con plumas nuevas para luego liberarlos. Además de eso, mató a un sargento que custodiaba su prisión y le cortó la cabeza allí mismo. Aprendió a encuadernar y afirmó que durante su reinado, lo único que había hecho había sido aplicar los métodos de su tiempo.

“De ningún modo superan en crueldad a mis contemporáneos”.

Durante esa etapa, desde su celda, se hace construir una casa y su hermano Radu muere.

La población de Valaquia representa en ese momento dos tercios de lo que era hace 20 años atrás, antes de llegar Vlad.

En 1476 lo liberan para unirse a la batalla que se estaba librando en Valaquia, y de los doscientos soldados que entran, solo diez acaban con vida tras la masacre protagonizada por Basarab III.

Se dice que Vlad III subió a una colina para ver mejor cómo su ejército mataba a los turcos, y tomándolo como tal, varios de su propio ejército lo mataron allí mismo.

Su escalpo embalsamado y relleno de algodón según el método turco, fue llevado a Mehmet II.