Savia

Mi primera novela: Savia

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La historia de Savia se desarrolla en una época un tanto agitada donde los ciudadanos que duermen en los suburbios de la periferia son los mismos que sienten la inquietud de la capital a la que van a trabajar. Esta doble realidad es una de las características más significativas que comparten todos los protagonistas del relato: Alberto, Eva, Fran, Silvia y Elisa. Todos ellos viven a las afueras de Madrid, pero la mayoría de ellos trabaja en el centro.

Vivir en dos sitios con energías tan dispares les obliga a afrontar dos tipos de realidades. Por un lado se encuentra la del núcleo urbano, con su contaminación, su aglomeración de gente, su estrés y su diversidad…

Y por otro está la urbanización, que plantea una problemática más silenciosa, más aislada e intimista que aborda temas como la superación de los traumas, el apego, el recuerdo, los sueños…

El punto de partida es la novela es este: Cinco personajes ubicados en un panorama esquizoide al que tendrán que adaptarse mediante la transformación personal.


Los personajes

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Alberto

Está pensando en sus cosas…

Alberto es el protagonista, y como tal, se ha propuesto cumplir algunos objetivos.

Uno de ellos es el que le exigen desde la Universidad Complutense de Madrid. Tendrá que justificar si la simbiosis entre el ser humano y un tipo específico de planta (que lleva por nombre “Salvia Divinorum”) es viable. Esta investigación se desarrollará en el interior de las bibliotecas públicas y cada cierto tiempo Alberto se citará con el Dr. Julio para que le aconseje sobre cómo debe ir abordándola.

Aunque lo intenta, Alberto no puede seguir con claridad esos consejos. Sus razonamientos se ven interrumpidos a menudo con el recuerdo obsesivo de su exnovia Eva, con quien tendrá un reencuentro para zanjar algunos asuntos que no han sido superados aún.

Se nos presenta como un tipo con una tendencia moderada al consumo de alcohol y tabaco, con una inclinación a magnificar su estado emocional y completamente descentrado en la tarea que se le encomienda.


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Eva

No entiende nada de lo que le pasa a la gente.

Eva podría considerarse la antagonista del relato, ya que se opone a las dos luchas que emprende Alberto.

Su imagen aparece constantemente en la memoria de Alberto para ralentizar el progreso de su labor como investigador, y además se opone a retomar absurdamente la relación con él

Eva, que fue despedida de su trabajo injustamente, disfruta ahora de su prestación por desempleo, y aunque está cansada de vivir esta situación tan dura, aprovecha el tiempo libre para reflexionar y conectar con su parte más íntima.

Eva, a pesar de las circunstancias, se nos presenta como una mujer tranquila que parece no haber tenido la voluntad suficiente para tomar las riendas de su vida. Por suerte todo esto cambiará gracias a una serie de sucesos que harán que su vida cambie hacia algo más digno y honesto.


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Francisco Romero

Fran para los amigos.

Fran es tanatopractor, es decir, se dedica a maquillar muertos y su profesión está destrozándolo por dentro.

Es el marido de Eva.

En uno de los días de trabajo una alumna en prácticas se le acerca, y mientras está peinando uno de los cuerpos, le pregunta ingenuamente: “¿Te acabas acostumbrando a esto?”. Esa misma pregunta se convierte en el leitmotiv de su desarrollo como personaje y se planteará constantemente si se está acostumbrando a su trabajo, a su pareja, a su vida, a su rutina… A todo eso.

Como veis, Fran es un tipo taciturno, un tanto oscuro y descontento con su vida, pero que por algún extraño motivo es el empleado favorito de su jefe.

Dado esra situación, Fran hará todo lo posible para recuperar la estabilidad de su relación e impedir el reencuentro entre Eva y su exnovio Alberto.


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Elisa y Silvia

La del pelo más corto es Elisa, cariñosa, estable y comprensiva. Silvia adopta un rol más inestable.

Los dos últimos personajes que intervienen son Elisa y Silvia. Elisa es la compañera de piso de Alberto; y Silvia es su acompañante, que se ha quedado a dormir estos días con ella.

Para mí esta pareja representa la dualidad femenina. Ambas actúan generalmente como un personaje único. Duermen juntas, desayunan juntas, salen juntas durante el fin de semana, bailan juntas… Son como uña y carne y además comparten una visión de la realidad que está muy en sintonía.

Elisa, por un lado, adopta el rol de espectadora activa, que interviene para cuestionar las situaciones, para opinar sobre ellas, para reaccionar, para discutir…

Y Silvia, por otro, es el motor que dirige todo el hilo argumental de la novela. Aunque puede dar la impresión de que está un poco al margen de la historia, nada tendría sentido sin su presencia casi divina.

En mi opinión Silvia es quien permite que haya una coherencia absoluta en todo este berenjenal.


Localizaciones

Esta novela me ha hecho ser plenamente consciente de la importancia de los escenarios. Cuando hacía cortometrajes era yo quien se encargaba de seleccionarlos, y a partir de ellos solíamos imaginar qué es lo que podría estar haciendo el personaje en ese contexto.

Me he centrado en que los personajes actúen en función al entorno al que se les somete. Con esto quiero decir que las acciones de los personajes no son tanto una reacción a lo que dice o hace otro personaje, sino que los escenarios también obligan a que ellos tomen determinadas decisiones.

Aquí la decisión de sentarse juntos no la toman ellos, la toma el autobús.

Aquí la decisión de sentarse juntos no la toman ellos, la toma el autobús.

Estas localizaciones pueden ser:

  • Fijas: como una habitación, un piso, un bar…

  • En movimiento: ascensor, metro, autobús…

  • Imaginarias: sueños, metáforas visuales, alucinaciones, recuerdos distorsionados…

Todos estos escenarios me han ayudado a estructurar bien la novela. He construido el relato a partir de los escenarios. Digamos que las localizaciones han sido como los cimientos para construir la trama, y es que cada uno de estos va a cumplir en esta novela una función muy específica.

  • Las construcciones fijas que ya hemos mencionado nos hablan de una estabilidad, de una pertenencia a un lugar concreto del planeta tierra.

  • Después, las localizaciones en movimiento nos sirven de nexo de unión entre una realidad y otra. En los ascensores y en los metros los personajes se miran al espejo, reflexionan, se cuestionan cosas, observan la realidad, y sirven de puente entre una localización fija y otra.

  • Por último, las imágenes mentales son válvulas de escape. Las utilizo como elementos sutiles que los personajes perciben como una invitación para trabajar en ciertos aspectos de una condición humana incompleta.

Creo que la propuesta de construir una estructura narrativa en base a estos pilares ha dado buen resultado.


Diálogos, acciones y descripciones

Mi planteamiento para evitar incongruencias en el ritmo fue que en la novela Savia hubiera un equilibrio entre las descripciones, las accione y las conversaciones. Al intercalarse unas y otras, la lectura resulta mucho más fluida y entretenida.

Como cuando escribo normalmente lo hago pensando en las imágenes que me llegan a la cabeza, el resultado de una de las descripciones del relato podría verse en una novela gráfica como algo así:


La descripción en imágenes


Mientras que si se trata de una escena con diálogo, las viñetas servirían para ir marcando el ritmo adecuado de la lectura. Algo así:

Los diálogos imaginados

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Inesperadamente, recibía en el móvil un mensaje que empezaba a leer. Nada más terminar la lectura eliminó el comentario diciendo: “Ahora no viene a cuento que me digan esas cosas”.

—¿Quién era? –preguntó su marido.

—Era Alberto.

—¿A estas horas? —dijo mientras masticaba un trozo de pan desmigajado— ¿Para qué te llamaba?

—Para decirme que daría la vida por mí, o algo así. Ya ves tú.

—Desgraciado —y sonrió—. De todas formas no creo que seas la única persona por la que moriría.

Y después de decir esto se acomodó entre los cojines.

El primer encuentro que ella tuvo con él fue cerca del parque del Oeste, en Moncloa. Esa noche cerró a la misma hora de siempre, caminó hasta llegar a la marquesina roja, y allí le pidió un cigarro a Fran.


El tema

Es una novela que no deja de hablarnos del valor de la transformación. Os voy a poner un fragmento para que entendáis bien a lo que me refiero.

Cuando se pararon frente a la pintura de Thulden titulada “Apolo persiguiendo a Dafne”, Silvia se fijó en que la mujer que estaba siendo perseguida por un tipo medio desnudo, la chica, en lugar de tener dedos tenía unos brotes verdes que salían de sus manos. Y cuando llevó la mirada al pie, por fijarse en algún detalle más, descubrió unas raíces que se unían con su talón.

—¡Qué curioso! Nunca me había fijado en este detalle.

Entonces Silvia señaló lo que había visto y Elisa observó con atención.

—Le verdad es que da un poco de grima.

—¿Por qué crees que sus dedos son como plantas? —preguntó Silvia.

—Porque es Dafne. Fue una de tantas mujeres convertida en árbol.

—¿Y por qué la convirtieron en un árbol?

—Pues los dioses casi siempre nos convierten en árbol por lo mismo. Suele ser el castigo de un dios, o a veces también por venganza. En este caso no es ni una cosa ni otra, sino porque su padre se apiadó de ella. Si te fijas, el hombre que la persigue es Apolo. Lleva un carcaj con flechas, que es uno de los símbolos con los que que se le identifica. Es el dios de la perfección, de la belleza, de la armonía… Pero también un engreído que se burló de cupido. La historia cuenta cómo el irascible angelito, ofendido, le disparó en el corazón una flecha de oro para que se enamorara de la ninfa Dafne; y disparó luego otra de plomo a Dafne, que incitaba al odio y al rechazo. El resto de la historia no es más que un dios deseoso de violar a una ninfa mientras suplica que la dejen en paz. Solo su padre consigue librarla de la violación convirtiéndola en un árbol de laurel.

—Pero es muy bestia todo esto, ¿no?

—A mí me da escalofríos. Es como si el papel de la mujer quedara relegado a la inacción, a la falta de movimiento… Lo peor es que seguimos estudiando estas cosas mientras en las calles pasa todo lo contrario.

—Míralo por el lado bueno.

—¿Cuál?

—Nos estamos dando cuenta.

A partir de este momento, la novela da un vuelco, pero ya no quiero desvelar nada más.

Si crees que te puede gustar la novela, puedes comprarla pinchando aquí.

Te recuerdo que no se trata de una novela gráfica o de un cómic. De ese otro proyecto ya te hablaré más adelante, de momento lo que vas a encontrar no va a ser más que una novela con muchas letras y ningún dibujo.

Espero que te guste.